Published On: septiembre 19, 2022501 words2,5 min read

Como preparamos nuestras telas.

En cualquier taller artesano, la calidad del producto final no depende únicamente del diseño o de la habilidad en la confección. Depende, en gran medida, de lo que ocurre antes de que la aguja toque la tela por primera vez. En nuestro caso, cada pieza que fabricamos pasa por un proceso de preparación riguroso que garantiza su durabilidad, estabilidad dimensional y fijación del color.

Este proceso no es opcional ni decorativo: es la base sobre la que nosotras construimos la calidad que ofrecemos.
Trabajamos exclusivamente con telas de 100% algodón. El algodón es una fibra natural con propiedades extraordinarias —transpirabilidad, suavidad, resistencia— pero tiene una particularidad importante: sin un tratamiento previo adecuado, encoge. Las fibras de algodón acumulan tensiones durante su fabricación y teñido industrial. Si esa tensión no se libera antes de cortar y coser, el problema lo experimenta el cliente cuando lava la prenda por primera vez.

Nosotras eliminamos ese riesgo en origen.

Paso 1: Separación por colores
Antes de cualquier lavado, clasificamos todas las telas por colores. Los tonos oscuros, medios y claros se tratan por separado. Esto no es un capricho organizativo: las telas nuevas, especialmente las de colores intensos, pueden soltar pigmento durante el primer contacto con el agua. Mezclarlas comprometería la integridad cromática de otras telas.

La separación es el primer control de calidad del proceso.

Paso 2: Remojo con agua y sal
Una vez separadas, sumergimos las telas en agua fría con sal. La sal actúa como fijador natural del tinte, reforzando la adherencia del pigmento a la fibra y reduciendo la pérdida de color en lavados posteriores. El tiempo de remojo es suficiente para que la fibra se hidrate por completo y libere las tensiones acumuladas durante su producción industrial.

Este es el paso que previene el encogimiento.

Paso 3: Lavado y aclarado
Tras el remojo, lavamos las telas con agua limpia para eliminar el exceso de sal, pigmento suelto y cualquier residuo químico del proceso de fabricación. El aclarado es exhaustivo. No dejamos rastros que puedan irritar la piel ni afectar al acabado final del producto.

Paso 4: Secado a la sombra
El último paso es el secado, siempre en sombra y al aire. La exposición directa al sol durante el secado degrada los pigmentos y puede causar decoloración irregular, especialmente en colores vivos o saturados. El secado natural y progresivo respeta la estructura de la fibra y mantiene la tonalidad original de la tela.

Por qué este proceso importa
Cuando recibes un producto nuestro, las telas ya han pasado por todo esto. No vas a encontrarte con que encoge la primera vez que lo lavas, ni con que el color mancha otras prendas en la lavadora. Ese trabajo ya está hecho. El proceso añade tiempo y coste a nuestra producción, pero es innegociable: es la diferencia entre vender algo que parece bueno y vender algo que lo es.​​​​​​​​​​​​​​​​

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